¡ Bienvenido
al Mundo de Martina !

Descubriremos juntos todo lo que nos rodea

viernes, 13 de noviembre de 2015

MARTINA Y LAS GRASAS SATURADAS




Los padres de Martina quieren que sus hijos coman sano ya que saben su importancia en la salud. Hoy han ido a la compra y Nacho les ha pedido a los niños que se lleven la lupa. Aprenderán lo que son las "grasas saturadas".

- Martina, Tomás. Mirad esta caja y decidme cuántos gramos tienen de grasas saturadas.

- ¿Quéeeeeeee? ¿Dónde pone eso?, pregunta Tomás.

Luisa les explica que se fijen en la letra pequeñita que hay en un recuadro algo escondido en la parte de detrás de muchos alimentos envasados. El título es "Datos de Nutrición". Para ello deben utilizar la lupa. Les pide que se lo lean en voz alta.

- ¡Lo encontréeeeee!, grita Martina cogiendo una caja de turrón blando.  Pero está escrito en inglés. Nooooo, espera que también lo pone en castellano. Aquí pone que..."Grasa total, menos de 65 gr." luego pone queeeeeee. Pufffff, casi no se puede leer. Pone que "Grasa saturada...25 gr". ¿Y eso qué significa?

Interviene Nacho y les explica que hay que tener mucho cuidado con las grasas saturadas.

- ¿Por qué?, pregunta Tomás. Nacho les dice que se lo explicará cuando lleguen a casa. Ahora tienen que hacer la compra.

Por la tarde, después de comer, Martina le pide a Nacho que les cuente lo de las saturadas esas. Han venido los amigos y la tarea no es fácil.

- Veréis, resulta que algunos alimentos tienen muchas ganas de conseguir electrones. ¿Os acordáis de lo que os conté sobre las tormentas? 

- Síiiiiiiii. Era muy diver. Les gritamos a las nubes que nos los devolvieran con la lluvia, exclama Lorena.

- Pues en el cuerpo sucede algo parecido pero un poco distinto. Algunos alimentos tienen grasas. Las hay de varios tipos pero las dividiremos en dos grupos: las contentas y las inquietas.  Las contentas son las que tienen todos sus electrones y se quedan muy quietas descansando. Son las malas. Las inquietas buscan los electrones que les faltan y son las buenas.

- ¿Cómo?, pregunta Martina. No lo entiendo. Yo pensaba que cuanto más contentas estuvieran las cosas, eran más buenas.

- Pues sucede justo lo contrario. Las contentas, que también se llaman saturadas o satisfechas, al no tener nada que hacer, se quedan sentadas en unos lugares muy peligrosos. Al quedarse quietas, se vuelven sólidas, mientras que las intranquilas se mueven más y se las llama aceites.

- ¿Como el que ponéis en las ensaladas o en el pan con tomate?

- Sí. Ese tipo de grasas insatisfechas no se sientan en las venas de vuestro cuerpo y dejan que la sangre circule tranquilamente. En cambio las satisfechas forman atascos. Se pegan a las paredes de las venas para descansar y no dejan que la sangre circule bien. Se las llama también, "colesterol malo". 

- Ahora lo entiendo, dice Martina. Es como si nosotros, después de comer, nos sentáramos en el pasillo a descansar. Los demás no podrían pasar.

- ¿Y por qué se las llama saturadas y no vagas o dormilonas?, pregunta Lorena.

Martina se queda pensando. Se le ha ocurrido una broma. Desde ahora llamará a las grasas satisfechas o saturadas, las dormilonas. Y, dirigiéndose a Tomás le dice:

- Tomás, por las mañanas, cuando no quieras despertarte para ir al cole, te gritaré: "despiertaaaaa, pedazo de grasa saturadaaaaaaaa"

Todos ríen. Nacho les explica que las personas gordas tienen más grasas saturadas en la tripa y, para eliminarlas, es muy bueno hacer ejercicio. Los niños deciden que no quieren tener esas grasas vagas en sus venas y el resto de la tarde no paran de correr de un lado para otro. Luisa sonríe pensando que, a ella, también le vendría bien perder un poco de grasas sentadas.


viernes, 30 de octubre de 2015

HALLOWEEN


Hoy es el día de la celebración de Halloween. A Tomás no le hace demasiada gracia lo de ver brujas o monstruos. Nacho, Luisa y Martina han acordado ayudarle a perder el miedo y así poder disfrutar de la fiesta todos juntos. Intentarán quitarle lo más terrorífico y solo se quedarán con la parte divertida.

Martina y sus amigos se están disfrazando mientras Nacho juega con Tomás al "truco o trato". Primero le ha explicado las reglas. Se trata de ir por las casas pidiendo dulces, que es el "trato". Si no aceptan, harán el "truco" y hechizarán  la casa. Los habitantes cogerán una gripe inminente.
Luisa les pide a los niños que no le hagan bromas a Tomás asustándole porque no le gusta nada. También que eviten las pinturas color sangre. Tomás empieza a animarse al oír hablar de dulces.

Una vez disfrazados, han ido recorriendo las casas de la urbanización acompañados de sus padres que, por supuesto, también participan. En cada una de ellas han sido recibidos con alegría y los padres disimulan cara de terror. También reciben las típicas manzanas de caramelo.

Luego se han reunido todos en casa de Martina para hacer su hoguera. Mientras los niños saltan y juegan, Nacho y su vecino, "El botánico" conversan sobre el origen celta de esa extraña celebración. Parece que fue llevada a los Estados Unidos por los emigrantes irlandeses y, desde allí, se extendió por todo el mundo anglosajón. En el jardín se escuchan risas y gritos de "uhhhhhhhhh" mezclados con, qué miedo y noooooooo, no me comaaaaaaas…

Previamente, las madres han acordado evitar cualquier mención a los muertos para no provocar pesadillas en los pequeños. En su lugar, deciden elegir solo la parte divertida de la fiesta y preparar muchas manzanas con azúcar para todos los otros grupos de niños que llamen a sus puertas. Bromeando, han comentado que prefieren el trato al truco y que salen más baratas las manzanas que los antigripales.


miércoles, 7 de octubre de 2015

EL CANTO ALEGRE DE LAS LENTEJAS





Hay una guerra en casa de Martina, suave pero constante. La mantienen Tomás y el guiso de lentejas que tanto le gusta a Nacho. Luisa es una experta en hacerlas según la receta de su madre pero, cada vez que las prepara, estalla esa guerra. 

Hoy Luisa ha cocinado unas con chorizo para cenar y ya se anticipa la escena. Es una dura batalla que llevan librando desde hace un par de años sin un ganador definido. Ella, siempre atenta a los avances en nutrición sana, sabe las enormes ventajas de este alimento, sobre todo por la noche, pero no hay manera. 

A Tomás le da igual su lento aporte de hidratos de carbono que facilita el sueño y da energía, su alto contenido en hierro y otras cosas que Luisa intenta explicarle. Dice que no y se pone muy serio. Esta noche probarán una nueva estrategia. Se ha puesto de acuerdo con Nacho y Martina para iniciar una conversación durante la cena sin dirigirse a Tomás.

Tiene que empezar Martina. Todo el diálogo está pactado. 

- Mamá, ¿es verdad que las lentejas cantan? 

- Bueno, eso dicen. 

-¿Pero cuándo cantan? 

- Al germinar las semillas. Pero lo hacen muuuuuuuuy despacio. Hay un señor que ha descubierto que las lentejas se ponen muy contentas cuando ven la luz por primera vez al salir de la tierra. Ahora está intentando descifrar la letra de sus canciones en el lenguaje de las plantas. 

- ¿Y por qué cantan? 

- Porque antes estaban muy tristes temblado de que se las comieran los pájaros. La mayoría de los animales tienen que ser muuuuuuuy rápidos para correr en la selva y que no se los coman otros enemigos. Cuantas más lentejas comen, más fuertes son. 

Martina pone cara de mucho asombro mientras Tomás escucha atentamente. Quiere ganar las carreras que hace con sus amigos en los recreos en el colegio y su mente se ha despertado de pronto. Martina sigue con el guión bajo la mirada sonriente de Nacho. 

- ¿Entonces mamá, cuantas más lentejas comen las personas, más rápido corren? - pregunta Martina. 

- Eso dicen los sabios. Por eso les gustan tanto a los animales veloces. Se pasan tooooodo el día buscándolas. Y también por eso las semillas se ponen muy contentas cuando no las pillan en sus escondrijos. Cantan para celebrar que han sobrevivido. 

Nacho interviene. Dice que hace poco ha descubierto una manera de hacer películas juntando fotografías tomadas cada diez o quince minutos. Luego se ve cómo las semillas, que en realidad salen despacio, lo hacen muuuuuuy deprisa. 

- Luego os enseño una película que terminé ayer. Es muy sorprendente y divertida. Se ve cómo las plantitas van mirando a un lado y a otro como si formaran un coro de cantantes. 

- Síííííí, ¡qué bien! - Dicen casi al mismo tiempo Luisa y Martina. - Queremos verla. 

Mientras tanto Tomás ha empezado a comerse las lentejas. Aunque no habla, por el gesto se adivina lo que está pensando. Los demás se hacen guiños de complicidad. 

El truco ha dado resultado y la guerra entre Tomás y las lentejas parece haber terminado ya para siempre. Luego, tras la comida, ha sido el primero en preguntar. 

- Papá. ¿cuándo vemos esa película de las lentejas cantando? 

Y Nacho se la ha enseñado a todos. Está muy orgulloso de su obra a la que ha llamado algo así como "timelapse" y ha aceptado el aplauso que le dedica su familia. Uno de los que más aplaudió fue Tomás. Han bromeado llamándole cariñosamente "el comelentejas".


miércoles, 19 de agosto de 2015

LA PIMIENTA TÍMIDA




Esta tarde hay reunión de los amigos de Martina y, tras la merienda, llega el momento que los niños esperan con impaciencia. Saben que Nacho les tiene preparado algo que les sorprenderá y quieren que llegue cuanto antes.

- Papaaaaaaaa. ¿Bajas ya? - Ha gritado Martina dirigiéndose a la ventana donde están las maravillas secretas que tanto les gusta descubrir.

- Vooooooy, un momento, ahora bajo - se escucha desde arriba.

Al poco tiempo sale Nacho por el salón, pero no trae nada en las manos.

- Vamos a ver, ¿sabéis que la pimienta es un poco tímida y tiene miedo de vuestros dedos?

- ¿Cómo? ¿Que la pimienta es tímida?

- Sí, la pimienta que utiliza Luisa en algunos de los platos que cocina es un poco tímida y, algunas veces se le nota mucho. ¿Queréis verlo?

- ¡Sí!- gritan todos.

- Pues os lo voy a demostrar. Martina, pídele por favor a Luisa que te deje el botecito ese que tiene en el que guarda la pimienta. Tú, Tomás, trae un vaso de cristal con un poco de agua. Y una cucharilla pequeña de las de café.

Cuando ya tiene las tres cosas sobre la mesa, Nacho abre el bote, coge un poquito de pimienta con la cuchara y lo deja caer sobre el vaso en el que apenas ha dejado algo de agua. La superficie se cubre con pequeños granitos oscuros que, al poco tiempo, se han quedado inmóviles.

- ¿Quién quiere asustar a la pimienta?

- ¡Yooooooooo!- gritan todos con cara de curiosidad.

- Pues todos podréis hacerlo pero de uno en uno. Empezaré yo para que veáis cómo se hace. Luego vosotros.

Nacho introduce su dedo en el centro del vaso y, casi como si huyeran de algo muy peligroso, los granitos de pimienta salen a refugiarse en los bordes del vaso.

- Andaaaaaaaa, es verdad.- Los ojos de los niños indican su asombro. Han visto lo sucedido y quieren ver si ellos también pueden hacerlo.

Martina se queda pensativa. No se cree que la pimienta sea tímida. Hay algo más y quiere saberlo.

- Papá, ¿solo es tímida la pimienta?¿Y las otras cosas que hay en el armario, como la canela o el café?

Venga, anda, dinos por qué sucede. Yo no me creo que sea por timidez. ¿Por qué se alejan de los dedos? Si fueran hormigas o peces lo entendería, pero unos granitos sin vida? Si no tienen ni cerebro.

Llega el momento de la explicación. Nacho tiene que contarles a los niños algo bastante difícil en física. Y tiene que hacerlo de forma que lo entiendan. Es todo un reto para su cabeza y el momento que más teme. Empieza a utilizar las palabras que le salen cuando necesita tiempo para pensar. Bueeeeeeeeno, veréis...

- Es verdad que la pimienta no tiene cerebro. Ahora os lo cuento, pero antes fijaros en una cosa. ¿Os habéis dado cuenta de que, antes de poner la pimienta, el agua del vaso, en sus bordes tenía forma un poco curvada hacia arriba?

Todos miran el borde del vaso y ven que el agua no se junta con el cristal de forma recta.

- Nooooooo, papá, nooooo. Vas a hacer como siempre. En vez de contestar a la pregunta nos vas a hacer otra y ya tendremos dos. Andaaaaa, porfaaaaa. Esta vez no. Contesta a lo de la timidez de la pimienta y otro día lo de la curva del agua en los bordes.- dice Martina.

Nacho duda. Comprende la inquietud de Martina, con la que los otros están de acuerdo ya que se han puesto de su parte con los gestos, pero sabe que, antes de explicar lo de la pimienta, debe contar una curiosa propiedad del agua. Y que eso requiere conocimientos de química que todavía no están a su alcance. Por otra parte quiere que los niños entiendan que algunas ideas hay que merecerlas. Deben aprender que no todo pueden obtenerlo en el momento y que las satisfacciones a la curiosidad necesitan paciencia y esfuerzo. Pero tiene que hacerlo con cariño.

- ¿Sabéis lo que son las fuerzas de Van der Wals entre las moléculas de agua?

Las caras de los niños son toda una respuesta. Desde los "puuuuuuf", a los "ni idea" pasando por un "madre mía, qué es eso, parece chino"... En la terraza se escucha de todo.


- Pues lo siento pero hasta que vuestra profesora no os explique en clase lo que son las fuerzas que mantienen unidas las moléculas de agua, no podréis entender lo que sucede con la pimienta, ni lo que hace que las pompas de jabón sean redondas ni muuuuuuchas cosas más. El día que os lo cuente, prestar mucha atención porque será un día importante. Mientras tanto solo os merecéis creer, como algunos pueblos muy primitivos, que la pimienta es tímida. No os enfadéis conmigo. Es solo que, a veces, algunas explicaciones requieren esfuerzo, y algo de paciencia. Venga, os invito a un chocolate, pero sin pimienta.



miércoles, 12 de agosto de 2015

UNA CAMPANA NORMAL




  La profe puso cara seria y pidió silencio. Como no era frecuente esa actitud, los compañeros de Martina, y ella misma,  imaginaron que sucedería algo importante. Solo recordaban algo parecido hacía unos meses, cuando les pidió que se pusieran de pie y les explicó algo que les cambiaría la vida: la regla de tres.


- Poneros de pie porque hoy tengo que contaros algo muuuuuy curioso y muuuuy serio y, esas cosas hay que escucharlas en actitud solemne. En el futuro recordareis este momento como uno de los más importantes de vuestra vida. Os voy a hablar de una campana. Ella os permitirá entender muchísimas cosas que pasan en el mundo y cambiará vuestra manera de pensar.

¿Una campana? ¿Cómo podía ser tan importante una campana?, pensó Martina. Pero esa profe no era como las demás y el asunto parecía misterioso. Cuando explicaba cosas que les dejaban impresionados les pedía que se pusieran de pie. Todos esperaban algo especial.

- Vamos a empezar haciendo un dibujo. En él aparecerá mágicamente la campana que os he dicho. Martina, sube a la pizarra y dibuja una línea horizontal en la parte de abajo. Y ahora ir diciendo en voz alta cuánto pesáis. Empieza tú, dijo dirigiéndose al primero que tenía a su derecha.

- 42, 47,45, 52, 39, 41 ,44 ,45, 50...- Y así hasta los cuarenta y tres alumnos de la clase.

- Bueno, veo que el que menos pesa es 39 y el que más 52.  Ahora Martina, escribe debajo de la línea que has dibujado antes los números desde el 39  hasta el 52.  Cuando termines volver a decir otra vez lo que pesáis y Martina pondrá una cruz encima de cada número. Veréis qué curioso y que importante es lo que sale.

Todos fueron diciendo su peso y Martina ponía las cruces en su sitio. Al poco tiempo apareció en la pizarra una figura conocida: una campana.

- Andaaaaaaaaa - gritaron algunos. -Es verdad.

Luego la profesora repitió el proceso con las alturas de cada uno y el resultado fue el mismo. Otra campana. Los niños se quedaron sorprendidos. ¿Qué podía significar? Uno de ellos propuso hacerlo con los números que tenían en sus zapatos. La profesora lo consintió y de nuevo apareció la misteriosa campana. Pidió silencio y, con voz seria aunque menos que antes explicó:

- Esto que acabáis de ver sucede con muchas de las cosas que ocurren en el mundo. La campana mágica tiene varios nombres aunque el más conocido es el de "campana normal". En ella podéis reconoceros cada uno viendo que, la mayoría, estáis cerca del centro. significa que no sois "muy".

- ¿Muy?

- Sí, muy. El más alto es muy alto, o muy gordo, o tiene el pie muy largo. En el extremo opuesto están los muy, lo contrario. Eso sucede también con otras cosas. Si hiciéramos lo mismo con todos los habitantes de China, saldría otra campana. Mañana os contaré para qué sirve esta campana y las muchísimas aplicaciones que tiene. Casi tantas como la regla de tres.

Es la hora del recreo y los niños salen al patio. En el grupo de Martina deciden hacer un concurso para ver quién encuentra la campana más rara. Uno propone ver si hay campanas en los saltos de longitud. Otros en las cosas más disparatadas. Siempre sale la mágica campana.

Al volver a clase la profe les gasta una broma. Se dirige a la pizarra y dibuja dos campanas. Una como las anteriores.  En la otra dibuja dos ojos y una sonrisa. Los niños ríen. A Martina se le ha ocurrido bautizarla como 'la campana fantasma" y se ha inventado que sale por las noches de los cuadernos provocando sueños de misteriosos enanos del bosque que tocan sus campanas y despiertan a los animales.


martes, 28 de julio de 2015

LA GRANJA




Hace días que Martina quiere saber el origen de algunas de las cosas que hay en la nevera. En realidad quiere saber de dónde viene casi todo lo que le rodea. Está en la edad de los porqués y persigue a los mayores con sus preguntas. 

A veces acompaña a sus padres cuando van al supermercado pero, casi de repente, tiene curiosidad por saber cómo se fabrica lo que hay dentro de los envases. Tomás tiene una teoría sobre la miel. 

- Mira Martina. Yo creo que la miel es azúcar que ponen al Sol y, como no le dan crema protectora, se pone muuuuuy moreno. 

- A lo mejor es azúcar mezclado con helado de chocolate, responde ella. 

- No puede ser. Si fuera helado de chocolate sabría a chocolate. 

Los padres han escuchado estas conversaciones y, sorprendidos, quieren llevar a los niños a una granja. La madre de Luisa tiene un hermano que vive en el campo, en una granja donde la vida es muy diferente. 

Luisa ha llamado a su tío pidiéndole pasar unos días en su casa para que los niños conozcan cómo es la vida allí, este les ha respondido encantado y espera impaciente la llegada de sus sobrinietos. Así que Martina y Tomás están muy nerviosos por que llegue el jueves ya que el viernes es fiesta

- Mamá, ¿se puede venir Sofía con nosotros ? 

- Claro que sí, cuantos más vayamos más divertido será. 

Se han levantado muy temprano y tras un corto viaje han llegado a la granja de Serafín, este les esperaba sonriente y les ha ayudado a colocar el equipaje en sus habitaciones. Tenía ya preparado para ellos un chocolate con churros, que los niños han devorado a toda velocidad por que tienen muchas ganas de ver a los animales. Tomás, que tiene los ojos muy abiertos, se ha fijado en algo muy curioso que parece medio roto. 

-¿Y eso qué es Serafín? 

-Eso va a ser una cesta. ¿Quieres aprender cómo se hace? 

-Síííííííííííííííííííííííííí.

Mientras tanto, Martina, Luisa y Sofía se han acercado a una valla blanca, detrás de la cual hay unas vacas. Sofía mira entusiasmada a Martina. 

-Mira Martina, mira, ¡es enoooooooorme! 

-Sí Sofía y además nos está mirando. ¡Mamá! ¿Las vacas son peligrosas? ¿Podemos tocarlas? 

Luisa les ha dicho: 

-Esperad aquí un momento que voy a buscar a Serafín, él os va a enseñar una cosa que os va a sorprender. 

Luisa llega con Serafín, él lleva en la mano una banqueta y un cubo de madera y les pide a los niños que se acerquen a Manuela que es una vaca preciosa con grandes manchas negras. 

-Esta especie de gran globo rosa que Manuela tiene entre sus patas traseras se llaman ubres y es donde la vaca almacena la leche. 

- Andaaaaaaaaaaa, entonces ¿la leche no se hace en el supermercado? 

Serafín y Luisa se ríen con cariño al escuchar la pregunta de Martina. 

-Claro que no, la leche la producen la vacas. ¿queréis ordeñar a Manuela? 

-Sí, sí, ¡yo primero! 

-No, ¡yo primero! 

-¡Niños! no peleéis. Sofía tú primero, luego Tomás y después Martina ¿De acuerdo? 

-¡Valeeeeeeeee! 

Serafín coge las manitas de Sofía y le va enseñando los movimientos que hacen que la leche de Manuela salga a chorro y vaya llenando el cubo. Cuando le toca el turno a Martina el cubo está casi lleno. 

Ha sido un día estupendo. Los niños han conocido muchos animales como gallinas, conejos, cerdos... Y se han dado cuenta que en las granjas se trabaja mucho para que los supermercados de la ciudad estén llenos de cosas ricas para comer.


jueves, 23 de abril de 2015

LAS POMPAS

  Un amigo del colegio le ha copiado a Martina en su cuaderno una fórmula secreta. Es la receta para hacer pompas de jabón grandíiiiiiisimas. Al llegar a casa y, aprovechando que sus padres están sentados en la terraza, con gran misterio, le ha dicho a su hermano:

-Tomás, ¿quieres que te meta dentro de una pompa de jabón?

-¿Cómo? Pero eso no puede ser. Si son muy pequeñas. ¿Me vas a hacer como tus muñecos?

-Nooooo. Es meterte dentro de una pompa muuuuuy grande.

-¿Como la que vimos el domingo en el parque?

-Sí. Ven. Vamos.

Primero han ido a la cocina y han cogido un vaso.
Luego lo han llenado de un líquido verde en el que ponía "lavavajillas". Después han cogido un tarro de miel, un poco de azúcar y se han ido al cuarto de baño. Tras poner el tapón en el plato de la ducha han dejado que saliera agua caliente. Luego han esperado un rato.

-Aquí dice que tiene que estar todo el cuarto como cuando hay niebla y salen chorros de agua en los espejos y en los azulejos. Vete a mi cuarto y trae mi hula-hop que uso para bailar.

Tras ver que en el baño ya hay casi niebla han dejado un poco de agua en la ducha, han echado el jabón, la miel, el azúcar y lo han revuelto todo muy despacio.

Luego han esperado otro rato, han metido el aro en el agua y, al sacarlo, han visto que se quedaba una capa muy fina de jabón dentro de ella. Al mover el hula-hop, la película de jabón se movía sin romperse. Girando con ella se quedaba mucho aire dentro. Los dos se han mirado sorprendidos.

-Es verdad- ha dicho Tomás-. Como las que hacía el señor del parque.

Martina tiene ya la idea de cómo meter a su hermano dentro de la pompa.

-Ponte aquí y quédate muy quieto.

Con mucho delicadeza ha cogido el aro, lo ha metido en la ducha y, sacándolo con cuidado pero un poco deprisa, ha conseguido meter a Tomás dentro de una burbuja muy grande. Pero ha durado muy poco porque chocó con su pelo.

En el jardín, los padres están un poco inquietos. 
¿Dónde están los niños? Tanto tiempo en silencio es mala señal. Por experiencia saben que Martina y Tomás, cinco minutos solos y sin la televisión puesta no augura nada bueno.

-Martinaaaaa. Tomaaaas. ¿Dónde estáis?- han gritado.

Al no escuchar respuesta, ha sonado la alarma en sus cabezas. Peligro. La madre les busca por la casa, abre el baño y ve el desastre. Tomás está empapado. 

Martina tiene el hula-hop en la mano y hay agua con jabón dulce por todas partes.

-¿Pero qué es esto? ¿Qué habéis hecho?

-Mira mamá, ¿quieres ver a Tomás dentro de una pompa de jabón? Espera.

Y antes de que la madre pudiera decir nada, ha repetido la operación, esta vez con más éxito. La madre no puede contener una sonrisa de admiración.
"¿Cómo lo has hecho?". En ese momento ha entrado el padre. Al ver la fiesta que los niños han organizado en el baño se le ha contagiado la risa. El resto de la tarde ha sido una fiesta. Luego lo limpiarán todo.

Ahora es el momento de intentar meter a la madre también en otra pompa gigante de jabón y luego, lo harán con el perro. Al fin y al cabo- piensa el padre -los niños ya están bañados y ese momento de felicidad lo recordarán toda la vida.